
Día 2:
La expedición a Nepal sigue en marcha aunque sin avances, ni retrasos. Hemos vuelto a hablar sobre el tema y está claro que la ilusión es enorme. Muy grandes tendrían que ser los impedimentos para que alguno de nosotros no pudiera ir. Vamos a tocar madera, tenemos que ir, iremos.
La parte económica no tiene mala pinta, como todavía queda bastante tiempo he hecho unas cuentecillas y parece que no tendría problema en ir ahorrando la pasta y además poder ahorrar un poquillo para otras cosas, pero bueno, las ideas son buenas, habrá que estar ahí día a día y cuando haga falta el dinero es cuando se verá si las ideas se han cumplido o no.
Este fin de semana nos vamos a Rodellar, parece que habrá algo de fiestecilla, buen ambiente, baños en pozas algo de escalada y alguna que otra cervecilla. No tengo muy claro como es aquello, pero me apetece muchísmo ir y creo que nos lo pasaremos bastante bien, ya os contaré. Voy con un par de amiguetes y estamos intentando animar a alguno más, pero bueno, parece que no puede y tampoco le vamos a apretar nosotros, que bastante rabia le da perdérselo.
Preparando las cosas del camping me estoy acordando un mónton de mi ex-novia, lo dejamos en Octubre, después de seis años y medio de una relación única e inolvidable. Me estoy acordando especialmente porque en el último tiempo habíamos empezado a viajar sólos, de camping, habíamos comprado un poco de material de acampada y a penas lo pudimos utilizar una vez. La verdad es que la echo bastante de menos, tal vez a ella y no a la relación que teníamos o sólo a una parte ella, no lo sé. Quiero pensar que debíamos dejarlo, pero entonces, ¿por qué la echo tanto de menos?.
Me siento como creo que se debe sentir un emigrante: Después de darle mil y una vueltas se decide a dejar su tierra, su casa, su vida, en mi caso a mi novia. Esperando encontrar algo mejor, una idea un sueño, algo que cree que tiene que existir y que quiere para él, cuando por fin ha hecho el viaje lo que se encuentra es bien distinto, y así estoy yo, dejé a mi novia porque creía que debía haber algo más, una relación más perfecta, y ahora me encuentro con un mundo para el que no sé si me mereció la pena dejar atrás todo lo que dejé, mi vida con ella.
Por supuesto que si lo dejamos era porque había cosas que no acababan de encajar, pero había muchas otras que si, y en días así lo que me da miedo es no haber sabido valorar las cosas buenas y las malas. Cuando tomé la decisión, era lo mejor que podía hacer, pero ahora la distancia y las jugarretas de la memoria me hacen echarle de menos.
No sé hasta que punto es normal, lo dejamos y le quiero, como se que ella me quiere a mi, y es normal que le eche de menos, pero ¿cuanto tiempo? ¿Hay algún momento en el que si le sigues echando de menos sea señal de que te equivocaste?
Creo que no me equivoqué, espero no haberme equivocado, no sólo por mi, por ella, sé que le hice daño, y todavía le haría mas, que yo mismo pensase que me he equivocado.
Me he levantado un poco tontorrón de la siesta, en el bus al trabajo no había ninguna canción que me encajara con el ánimo que tenía, es raro, tengo un montón de discos y muy distintos en el móvil y ninguno que me apeteciera escuchar.
Mañana será otro día, espero, porque como sea el mismo...